viernes, 25 de febrero de 2011

Llegan las orugas

Viene el calor primaveral y con él, en la Península Ibérica, la oruga procesionaria comienza su actividad.
Para nuestras mascotas es un riesgo, ya que la exposición a los pelos urticantes que las recubren, origina lesiones de tipo inflamatorio. Estas lesiones pueden llegar a tener consecuencias importantes.

Lo mas habitual es que se les hinche la lengua y los labios, dando lugar a salivación, y mucho dolor. Algunos a consecuencia de la inflamación pueden llegar a perder un trozo de la lengua, o si esta progresa hasta la garganta, incluso se pueden asfixiar.
Por estos motivos, si un animal muestra estos signos, se ha de acudir rápidamente al veterinario.
Mientras conseguimos acudir a la clínica, se puede lavar con cuidado y agua tibia la lengua del enfermo, ya que así se retiran los pelos que hayan podido quedar y neutralizamos la toxina con el calor. No se debe de frotar la lengua para limpiar, ya que los pelos restantes, si se fracturan liberan mas toxina.
Ocasionalmente el picor o la toxina hacen que se rasque los ojos, y provoquen daños en la cornea, que con tratamiento suelen curar bien.
Hay que estar atentos al pasear por pinares o parques donde haya pinos, que no chupen cosas del suelo ni coman nada. A los muy curiosos podría ser beneficioso ponerles bozal para pasear por estos sitios.

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